La musica comenzó a sonar y la voz del mentado Luis Fonsi me recordó que era el idolo de Elizabeth. No dije nada, pero el tipo no me caía muy bien. El trayecto iba a ser un poco largo y al menos que alguien lo estuviera gozando. Yo moría de los nervios y del coraje por el viejo manipulador que había sido mi tío.
-Hasta muerto te sales con la tuya, coño.
No platicamos de nada, hasta que el disco se terminó - a Dios gracias- y enseguida puse uno de musica Zen, tenía que ponerme quieto y bajarle dos rayas al mal humor.
-Por fín conocerás esa hacienda de la que tanto te platiqué, y de la cual no tengo muy buenos recuerdos - le dije a Elizabeth entre dientes, y era verdad, ese sitio siempre me había puesto los cabellos de punta.
-Hasta muerto te sales con la tuya, coño.
No platicamos de nada, hasta que el disco se terminó - a Dios gracias- y enseguida puse uno de musica Zen, tenía que ponerme quieto y bajarle dos rayas al mal humor.
-Por fín conocerás esa hacienda de la que tanto te platiqué, y de la cual no tengo muy buenos recuerdos - le dije a Elizabeth entre dientes, y era verdad, ese sitio siempre me había puesto los cabellos de punta.